Argentina: por qué pagar la deuda externa es política revolucionaria

León Cristalli, director de la revista Internacional “Conclusiones”

Sin duda, y como analizó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, la deuda externa argentina se generó y creció geométricamente de las manos de los neoliberales aliados de las trasnacionales imperialistas y sus cipayos nativos, o buitres de las grandes empresas que, aunque no fue así explicitado, hacen la estructura del sistema capitalista. Sistema que enfrenta la función del Estado Nacional cuando éste juega el papel de progreso social y avanza en ser un Estado Revolucionario como necesidad objetiva del curso histórico a una nueva sociedad.

Tener este punto de partida, por demás inevitable ante lo que se desenvuelve en el país y el mundo, permite tener un piso seguro y concreto de análisis. Hoy, PAGAR LA DEUDA EXTERNA ARGENTINA ES REVOLUCIONARIO SOCIAL Y POLITICAMENTE porque, sin cambiar la naturaleza contradictoria de asumir la actual conducción del gobierno una “deuda generada en dictadura y negociados” de los que desde 1956 con el Club de París, y la otra en particular desde 1976 en adelante y multiplicada en el “mega canje del 2001”, la TRANSFORMA REVOLUCIONARIAMENTE EN UNA ACUSACION Y DENUNCIA ACERCA DEL PAPEL REACCIONARIO DE LOS QUE DE ELLA HACEN UNA POLITICA en lo que estas deudas hacen contra el progreso de los pueblos.

No es aceptar mansamente una Deuda Externa generada por el capitalismo financiero, sus secuaces nativos y el imperialismo, que tiene la doble función de, por un lado, lograr la sujeción política del país atado al imperialismo, y por el otro, la profundamente colonialista de quedarse vía confiscación, directa o indirecta, de los recursos naturales como por ejemplo “Vaca Muerta”, pero también la minería y las aguas continentales argentinas.

En el mundo actuar con quita del 65% y pagar es revolucionario porque le rompe el espinazo a una política del Siglo XX conducta colonialista de los imperialismos que es la de enajenar el futuro independiente de los países con recursos naturales. Una política que avizoramos denunciar ya desde el Siglo pasado cuando planteamos que frente al provenir luminoso de América latina expresado en los gobiernos revolucionarios que surgían y crecerían en el Siglo XXI, el imperialismo como cabeza del capitalismo mundial iba a intentar aplicar la misma política colonialista imperialista para esta época con los resultados de la “africanización” de América latina. Es decir controlar con gobiernos títeres los países, generar enfrentamientos regionales, y desde el poder militar deshacer toda forma de progreso social independiente de su acción centralizada, colonialista imperialista.

LA DEUDA EXTERNA: UN CONDICIONAMIENTO POLITICO

Hoy, Pagar la Deuda, llegar a una forma limitada pero también ciertamente real, le quiebra el espinazo de ese objetivo y por eso inmediatamente en nuestra prensa apoyamos cuando el compañero presidente Néstor Kirchner realizó la negociación de la Deuda. Hoy pagar la deuda externa del país, no significa aceptarla social ni políticamente, sino una forma limitada a las circunstancias en que se desarrolla la lucha de clases en esta etapa de la historia, aunque no sea planteada así explícitamente desde el gobierno, pero que en la práctica de la lucha de clases logra que un Juez como Griesa deba, contra su voluntad política, destapar una olla podrida que deja en claro lo que es el capitalismo nacional e imperialista aliados. Destapa la olla de lo que hace a una oposición cipaya que desde adentro trata de justificar lo injustificable.

Por eso consideramos REVOLUCIONARIO PAGAR UNA ESPUREA DEUDA EXTERNA DEL PAÍS, porque ésta se transforma en una herramienta, que más allá de ser por ahora forzadamente inevitable de pagar dentro del sistema capitalista y sus relaciones mundiales tanto como que no es igual a reconocerla como legítima. Entonces ésta acción más allá del sacrificio que impone a la sociedad y que por naturaleza todos rechazamos y repudiamos, se transforma en una denuncia objetiva y concreta de las relaciones del sistema capitalista. Los llamados “Fondos Buitres” son el capitalismo crudo como a su vez profundamente agresivo que aparece y se comporta como un avance de la agresión económica, vía la usura financiera, pero que deja en claro la naturaleza del capital imperialista de esta época. La “voluntad de pagar la Deuda” no la justifica socialmente, empezando porque “prestar” en condiciones onerosas para el solicitante, también conlleva el riesgo de “pérdida” del que quiere sangrar al endeudado.

Ninguna forma de extorsión está convalidada socialmente en particular cuando ésta responde al poder económico concentrado, nacional corporativo y transnacional. Pero en la actual situación de reacomodo del proceso del progreso de la historia aún, o como diría Hugo Chávez respeto a la sociedad burguesa capitalista en Venezuela, “existe y hay que lidiar con ello”, hay que desenvolver estrategias que unifiquen las necesidades imponderables con la lucha por el progreso social.

Denunciar el pago que se hace a los bonistas que aceptaron una histórica reducción del 65% aproximadamente en una proporción del 92.4%, frente al 7.6% que no entró en el canje, como negarse a aceptar lo que quieren los Fondos Buitres por el 1.2% usado como espolón de proa del portaaviones imperialista para guerrear contra el proceso de progreso del país, es revolucionario.

No es un problema de algunos miles de millones de dólares, sino de una estrategia política de destrucción del curso en que el des endeudamiento, que nosotros apoyamos desde un principio, significaba una liberación de fuerzas sociales y productivas contenidas y paralizadas por la crisis del neoliberalismo en particular a finales de la década de 1999 y a principios del Siglo XX, con el gobierno de la Alianza.

Un curso que tuvo una contracara en los 7 días en que el efímero gobierno de Rodríguez Saá cuando se dio principio a alcanzar a través del default un desarrollo nacional en base a una nueva economía conocida como el “programa de los 150 puntos”, y que fue cortado de gajo en un golpe político interno que terminó con Duhalde en la casa Rosada navegando en contra de la corriente política y que finalmente lo obligó a adelantar elecciones y sin poder nominar al sucesor cayó en un Néstor Kirchner que le dio vuelta a la taba del curso político, social y económico. Aún teniendo que transar con lo que objetivamente le planteaba el sistema capitalista mundial y nativo. Pero como dijo “sin dejar mis convicciones en la puerta de la casa de gobierno”, en otras palabras desarrollando una estrategia que le permitiera desenvolver las fuerzas sociales y económicas tiradas al basurero por el neoliberalismo del gobierno cívico-militar y continuada, aún en parte atenuadamente, por el gobierno de Alfonsín como profundizada drásticamente con el menemato con su liquidación del Estado y las conquistas sociales.

LA NUEVA ETAPA DE LA HISTORIA

No se puede analizar superficialmente, como hacen las direcciones de la seudo izquierda, ni peyorativamente como en extraña alianza hace la derecha con ellas contra el gobierno de Néstor Kirchner antes y desde hace 7 años contra Cristina Fernández de Kirchner.

Hoy aparece no ya en el horizonte sino en la realidad diaria la crisis mundial del sistema capitalista financiero, con sus deudas externas que superan los PBI aún de los grandes centros del sistema, como EEUU y Europa; las “burbujas financieras” son el intento de respuesta del capital a la ausencia del mercado en la misma medida que avanza “la rebelión de las fuerzas productivas a escala mundial”, cosa prevista por C. Marx y que nosotros venimos analizando desde 1988.

Pero en la vía opuesta aparece, en la forma dentro del sistema, como concurriendo con el BRICS y los gobiernos nacionalistas revolucionarios como el de Cristina, Lula-Dilma, Evo, Maduro, Correa, etc. Esto es una condición en la historia de la civilización pero fundamentalmente que califica la actual etapa de la lucha de clases.

En la síntesis de ese curso de progreso a veces interrumpido, limitado por las contradicciones que en ello se producen, se dividen y unen al mismo tiempo en dos fases totalmente objetivas como confrontativas entre sí lo que resulta dialécticamente en su elevación a una fase superior. En nuestro concepto así se produce la síntesis que califica la etapa de transición en su estructura por sobre las formas en que ella se representa o aparece.

DEL NACIONALISMO AL SOCIALISMO

J. Posadas analizó esto en el desarrollo desigual y combinado de la revolución permanente en esta etapa del nacionalismo antiimperialista- y por tanto revolucionario-. Análisis que aplicando a don León Trotski significaba, por ejemplo, la revolución social a socialista en África. Allá hace 50 años decía: “las masas en África luchando contra el atraso del colonialismo y el capitalismo, hacen la revolución con arcos y flechas, como en Vietnam lo hace el pueblo vietnamita”; ahora bien lo que califica, en nuestra opinión, no es el instrumento sino el objetivo político que define, mejora y eleva el instrumento.

Ahora, hoy, pagar una deuda externa espuria, de la que se recuperó un 65%, en una quita impuesta al capital trasnacional financiero, es recuperar el papel del Estado nacional, las empresas de necesidad y utilidad pública, exigir por la vías de impuesto la recuperación de la renta agraria (aunque sea parcialmente, y que se quiso avanzar con la Ley 125), tener una política exterior no sometida a la necesidad del gran capital corporativo nacional y por el contrario hace una política exterior basada en la Integración Regional, en el cambio direccional del Mercosur como en la creación de la UNASUR, el CELAC, en la ampliación al mundo no imperialista sometido al FMI, BM, con el BRICS, los acuerdos bilaterales con China Popular, con Rusia (seudónimo actual de la URSS) y como ello muchas acciones políticas y económicas más, es lo que hay que ver y analizar de cara a la realidad actual de la sociedad mundial.

Por todo ello es que la medida política de avanzar pagando deuda contraída por otros dentro del sistema no contradice en absoluto el PROGRESO SOCIAL, afirmando la Independencia Nacional permitiendo el desarrollo de las fuerzas internas, en la economía y la sociedad empodera el papel del trabajador, del movimiento obrero que asumiendo como sujeto de creación de riqueza, como también fija un nivel de involución al curso, a excepción de una acción contrarrevolucionaria y que es finalmente como denuncia la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, lo que el corporativismo capitalista imperialista quiere y está tratando de realizar.

Volvemos sobre lo antes expresado, hoy los arcos y las fechas, la heroica y digna lucha del pueblo de Vietnam contra el invasor imperialista, las intifadas de los niños palestinos contra el usurpador sionista, la Sierra Maestra de Fidel y el Che, el “POR AHORA” de Hugo Chávez, el “no dejaré en la puerta de la casa de gobierno mis convicciones” de Néstor Kirchner tiene un mismo sentido de progreso que lo que está planteando la compañera presidenta con el pago y el por qué de éste.

El país muestra con fuerza social, política y económicamente que es capaz de salir de la crisis del neoliberalismo que es el capitalismo en su etapa final. Al mismo tiempo que afirma su progreso, aún caminando, buscando un posible “capitalismo bueno”, tanto como en no esperar y paralizarse en encontrarlo. Argentina, su pueblo y pueblos del mundo están dando una batalla histórica de cara a lo que hasta ayer eran colonia dependientes y semi-colonias que quedaron en el atraso de ser sólo productores de materias primas y mano de obra barata con mercados limitados de consumo. Donde el capitalismo burgués nacional fracasó y se transformó solo en financiero no asumiendo su papel en la historia que era, al derrotar al feudalismo, ser instrumento del desarrollo productivo económico y función de progreso, como analizaron C Marx y F. Engels, Hoy en el país, la base y fuente de utilización de mano de obra es el Estado y las Pymes de la pequeña y mediana industria en condiciones en que la economía ya no es exclusiva del poder concentrado financiero. Un capital tampoco no inclusivo socialmente en la distribución por su función concentrada en la producción y productividad de este gran capital corporativo trasnacional que ejercen un monopolio corporativo financiero, pero que va siendo sustituido por la recuperación instrumentadas en movimientos sociales, cooperativas y centralmente por un gran papel planificador del Estado que asume la conducción política permitiendo y estimulando las nuevas estructuras en la etapa de transición. Formas que exigen tiempos y espacios que hay que construir desde la lucha social de clase, sin duda y se generan en la acción política diaria, desde el Ejecutivo, Legislativo pero fundamentalmente desde las bases trabajadoras de la sociedad,

Ello no es someterse políticamente al imperialismo y ni siquiera llegar a aquello de “honrar las deudas” sino, creemos firmemente, es denunciarlas por la vía del pago. Y ello tiene tanto valor como el desconocimiento o rebeldía imberbe de quienes no se sienten seguros de poder PLANIFICAR EL FUTURO. El camarada Hugo Chávez al mismo tiempo que denunció durante 12 años al imperialismo, sus guerras y expoliación económicos, comercializó con el sistema, vendió petróleo al mercado de los EEUU y otros. Cuba revolucionaria y socialista nunca dejó de realizar una política necesariamente lógica con el sistema capitalista mundial y aun con los EEUU. China es el principal tenedor y acreedor de Bonos del Estado de los EEUU, etcétera. Y con esa política los Estados nacionales, nacionalistas, revolucionarios, socialistas, pero todos antiimperialistas, le han atado las perspectivas de desarrollo del sistema capitalista mundial y ello se expresa en su imparable crisis capitalista financiera imperialista mundial.

LA CRISIS MUNDIAL CAPITALISTA Y EL PROGRESO SOCIAL

Entonces y aplicando a nuestros maestros del marxismo podemos analizar que en estas condiciones el pago al capitalismo trasnacional y nacional de la Deuda Externa del país es Revolucionario porque le niega a éste la posibilidad de seguir siendo una espada de Damocles sobre el futuro del país, como le niega la posibilidad de reciclarse eternamente aumentado la deuda y dependencia como de continuar siendo el ejército invisible, pero a la vez concreto, de penetración y dependencia al sistema imperialista mundial. Es la contracara del éxito material de los avances productivos de la ciencia y tecnología aplicadas, al fracaso social en la distribución que el capitalismo no puede resolver y genera lo que calificamos desde hace años como: “La rebelión de las fuerzas productivas”.

Creemos por todo ello que es necesario que intervengan todas las fuerzas que componen la sociedad desde el campo de la producción y la distribución. Que desde el Estado, los Sindicatos, la CGT-CTA, los Movimientos Sociales, Culturales, profesionales, los partidos y organizaciones del campo popular, nacional y revolucionario asuman el papel de la organización socio-cultural-política revolucionaria defendiendo este curso que encabeza Cristina Fernández de Kirchner que comenzó el 25 de mayo del 2003 con Néstor Kirchner.

Este curso está asentado en la recuperación de derechos, de aquel que la compañera “Evita” gráficamente concentró. “Donde hay una necesidad nace un derecho”.

Los que planteamos desde mediados del Siglo XX, la defensa y aplicación de los históricos Programas de La Falda y Huerta Grande, de los programas revolucionarios de la CGT, del gobierno del compañero Héctor Cámpora, de lo mejor de J.D.Perón en la Constitución de 1949, en el IAPI, en la organización de los países NO Alineados, etcétera. De la necesidad de legislar para cambiar las leyes de Inversiones financieras, sus reglas y regalías actuales asumiendo el pago impositivo, etcétera. En síntesis lo que se vuelve hoy a plantear en lo que fue en junio de 1947 el primer Editorial del Nº 1 de “Voz Proletaria” de J.Posadas “Plan quinquenal o Revolución Permanente”, hoy surge esta necesaria, creemos, discusión político-social.

“POR QUÉ PAGAR LA DEUDA EXTERNA ES POLÍTICA REVOLUCIONARIA”
León Cristalli
24 de septiembre de 2014

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