Ante los derrotistas de siempre, Cuba vencerá

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¿A quién se le puede ocurrir otra cosa, sino es parándose desde el campo del imperialismo, analizar concretado el objetivo de recapturar a Cuba, Estado obrero suigéneris para el sistema capitalista? En realidad no hace falta mucho cerebro para que desde alguna parte de ese pensamiento abstracto, surja, luego de sesear un rato, “ah! el imperialismo quiere volver a Cuba al capitalismo”.

Descubrir que los seres vivos, de sangre fría o caliente, si no respiran se mueren, aun los que lo hacen con branquias, no resulta ninguna novedad, ni en las ciencias específicas ni en la que practica, como norma de vida, la humanidad. No queremos parodiar a algún honesto revolucionario que ve, en sus miedos, a los de otros, finalmente ignorando el curso de la historia de la civilización y la lucha de clases. No viendo a los pueblos y su fortaleza. Lo peligroso, cuando menos, es sembrar de pesimismo, deserción de los progresos que ha hecho la humanidad en el curso de su historia. Es transformar, o querer hacerlo, en un manto de “sospechas”, un camino en pleno desenvolvimiento.

Los que ven solo el “plan imperialista”, son los mismos u otros que en la década de principios de los 90 del siglo XX hacían autopsias de la URSS, de Cuba, etcétera. Se sentían aplastados por la simple, sencilla en el tiempo, derrota electoral en Nicaragua, sin ver lo que la IV Internacional (posadista) analizó: solo una expresión de la política de M. Gorbachov en la URSS, que iba camino a la entrega del Estado Obrero, junto a la condición acumulada de  errores políticos de la dirección sandinista (FSLN) que permitió aflorar “La soledad de la urnas”, documento publicado por la IV Internacional Posadista en aquel momento, febrero de 1990.

Hoy, ahora – no por ahora -, sino en momentos en que se está derrumbando el sistema imperialista mundial a consecuencia de las luchas de los pueblos y los Gobiernos nacionalistas revolucionarios, populares y democráticos, contra toda explotación del ser humano. Un proceso donde aparece con el 49.7% de la población mundial una fuerza económica que se apoya en producir el 27.8%  del PBI mundial, el BRICS, cuando, si sumamos países del CELAC, aumentaría un 20% más, y cuando, fundamentalmente, estas fuerzas ya concretas en la escala mundial de la producción y la productividad de la sociedad, tienen su base al interior del sistema capitalista, el que no puede negarlas porque forman parte de su propio desarrollo, es porque la rebelión de las fuerzas productivas que venimos analizando hace 20 años, el curso previsto por algunos de “vuelta al capitalismo en Cuba en poco tiempo, con la creación de una burguesía cubana”, nos habla y propone desde los que ven la superficie, no el contenido de la historia. En realidad, miran, retratan, sus propios miedos existenciales: la de los que consideran teoría sin práctica. Carlos Marx analizó que la teoría se construye desde la práctica, en forma materialista dialéctica del curso histórico.

La revolución cubana, su pueblo y dirección política y de Gobierno, han sido consecuentes consigo mismos desde hace 55 años. Han desenvuelto una concepción socialista de la sociedad, más allá de la no existencia de “socialismo en un solo país”, su construcción ha sido su objetivo. Contando con la existencia de la URSS – y el llamado, en su momento, “campo socialista”-, luego, apoyándose en el curso revolucionario de la historia.

Ubicar a Cuba en proceso hacia una deserción de esa concepción, que es estructura social de la inmensa mayoría del pueblo cubano, incluida su juventud, es una falta de respeto a un logro histórico que ha sido saludado por los Gobiernos nacionales, populares, y revolucionarios de todo el mundo. Fundamentalmente, cuando menos, es resultado de una imbecilidad más de supuestos teóricos de lo obvio, que cuando todo no viene ya masticado por el curso objetivo, se desbarrancan y desparraman como barro, o merengue, diría Fidel. El pueblo cubano ha mostrado que la teoría de la revolución permanente de León Trotsky se desenvolvió, se afirmó sólidamente, en lo medular de la conciencia del pueblo cubano. De ahí proviene el pensamiento del “Che” Guevara acerca del imperialismo: no creerle ni un chiquitico así, que es hoy una guía de acción de lo mejor del pueblo de Cuba.

El imperialismo está viviendo una crisis, en su conjunto, superior a la de los años 29/30 del siglo XX. La política de las empresas trasnacionales de planificar mundialmente su producción – que eliminó decenas de millones de puestos de trabajo en EEUU – está en crisis y amenaza desbordar el control dictatorial que ejerce el Estado imperialista sobre sus ciudadanos. Se crea una situación de inestabilidad social que se expresa, entre otros efectos, en los continuos asesinatos masivos en escuelas, universidades o empresas. Como también en un aceleramiento de las políticas racistas contra negros y latinos. La disputa por el trabajo, el mantenimiento de una fuente segura de ingresos de los trabajadores, va de la mano con la política de recorte de conquistas laborales que engloba reducción de salarios tanto como de prestaciones de salud, atentando contra millones de trabajadores retirados. Una política de flexibilización laboral está en vías de aplicación ante la que Demócratas y Republicanos hacen “mutis por el foro”. Una estrategia para tratar de reincorporar al mercado nacional del trabajo  a empresas de EEUU ahora instaladas en Asía, especialmente China, y también en otros países donde pagan bajos salarios, sin compromisos laborales. El imperialismo necesita alcanzar una forma de paz social interior  que le permita reinstalar industrias importantes, apoyándolas con nuevas tecnologías de producción y productividad.

En síntesis, el imperialismo necesita ganar tiempo para enfrentar la lucha de clases, y a sus nuevos aliados, los gobiernos nacionalistas, populares, revolucionarios. Frente al BRICS(Brasil, Rusia, India, China, África del Sur) , con Rusia de base soviética y con China Popular, una sociedad que a pesar de los pesares, sigue siendo una República popular, dirigida por el Partido Comunista, con una población que avanza en reivindicaciones internas, acorralando a los sectores pro capitalistas. Frente a esta rebelión, el imperialismo necesita acomodarse interiormente: pretende hacer jugar un papel a Cuba, como demostración ante el pueblo de los EEUU, de que su Gobierno no es imperialista, reaccionario, mientras rearma su complejo económico militar.

LEÓN TROTSKY y LA REVOLUCIÓN PERMANENTE

Sin embargo, éste curso ha sido previsto y analizado, en términos de literatura, “desde el fondo de la historia” por don León Trotsky, con certero análisis en base a su teoría de “La Revolución Permanente”, que es una aplicación, en tiempo y espacio, desde 1904/5, del pensamiento de Marx y Engels, cuyo eje estuvo en que no hay posibilidad de “socialismo en un solo país”. Esto permitió, que luego de la fundación de la IVª Internacional y su “Programa de Transición” en 1938, proponer respuesta a la deserción de la IIIª Internacional por el stalinismo, junto a la previsión de Trotsky de que estallaría la IIª Guerra mundial, frente a la que había que elevar desde la aplicación practica de la lucha de clases en el mundo, con una política que superara la crisis de dirección de la humanidad.

Una condición que armó a lo mejor de los Partidos Comunistas y Socialistas, a los intelectuales del mundo, para que la guerra no fuera el escusado, la cloaca de la historia, sino para que desde allí surgieran los que reconstruirían el mundo. Afirmando “seremos millones”: tanto que lo fue con el desarrollo de nuevos Estados Obreros, como también en direcciones revolucionarias, como  J. Posadas (Homero Cristalli) en Argentina, discípulo de León Trotsky,  proletario de origen, maestro de maestros en base a su autodidacta estudio del marxismo, continuando y aplicando a don León Trotsky, su teoría aplicada a la etapa en que, derrotado el nazismo, se desenvolverían movimientos nacionalistas revolucionarios en todo el mundo.

J. Posadas desarrolla la aplicación de la concepción materialista dialéctica en aquella etapa y en esta etapa, plenamente vigente, que concentro en su trabajo “Del Nacionalismo al Estado Revolucionario y al Estado Obrero”.

Esa comprensión permitió a J. Posadas intervenir en Cuba, en 1960, en pleno Festival Mundial de la Juventud. Desde allí, en La Habana, escribir que Cuba estaba dando el salto adelante en el camino al Estado Obrero si expulsaba al imperialismo, estatizaba las principales industrias de la ciudad y el campo, las finanzas y bancos nacionales e imperialistas, tanto como realizar el Monopolio del Comercio Exterior. Nunca escribió, nunca expresó, que “Cuba estaba sola”, ni que su dirección – que estaba haciendo un progreso, segundo a segundo en el campo de la lucha de clases – iba a fracasar o que sería derrotado el pueblo cubano. Por el contrario, festejó en La Habana, los progresos enormes del “Che” Guevara, de Fidel y los camaradas del 26 de Julio.  

Decían: 1990, fin del SOCIALISMO, la URSS, CUBA, en meses

Así se lo plantearon auto-teóricos del marxismo. Reiteramos, unos de buena fe otros, por insuficiencia en su capacidad de análisis, por no vivir dentro de la lucha de clases, sino “intelectualmente”. Al final, y al cabo, la base para que estos derrotistas de ayer, hoy, mañana, justificaría el curso degenerativo de la Revolución Rusa de 1917, después de la muerte de V. I. Lenin, cuando la primera revolución proletaria y campesina triunfante, no pudo extenderse mundialmente, junto a la reacción de la burocracia administrativa del Estado y sectores intelectuales del Partido Bolchevique, que aflojaron y se expresaron sometidos a lo que se construyó alrededor de José Stalin.

 J. Plejanov abre el camino al pensamiento de Carlos Marx, expresando que “la vida económica se desarrolla bajo la influencia del incremento de las fuerzas productivas”. Explica por qué las relaciones que existen entre los hombres se transforman, y con ellas, el estado psíquico humano. Es Carlos Marx, en el prefacio a su libro “Crítica de la economía política” quién afirma: “En cierto grado de su evolución, las fuerzas productoras de la sociedad resultan en contradicción con las relaciones de producción que existen en el seno de esta sociedad. O, en términos jurídicos, con las relaciones de propiedad, en el cuadro de las cuales aquéllas habían evolucionado. De forma que favorece la evolución de las fuerzas productivas, relaciones que se transforman en cadenas. Comienza, entonces, una época de revolución social. Con la transformación de la base económica, toda la formidable superestructura edificada sobre ella, se transforma a un ritmo, ya lento, ya acelerado”. He aquí el centro del pensamiento marxista.

Marx afirma: que “ninguna formación social desaparece antes de que se hayan desarrollado todas las fuerzas productoras que en ella encuentran amplia cabida, ni se establecen jamás nuevas relaciones de producción, en lugar de las precedentes, mientras que las condiciones materiales indispensable a su existencia, no hayan madurado en el seno mismo de la vieja sociedad” ( Pág. XXXI). Es que la humanidad nunca se plantea sino problemas que puede resolver, ya que, apreciando de cerca la cuestión, se encontrará que el problema no se presenta sino allí donde las condiciones necesarias a su solución existen, o ya están, por lo menos, en vías de aparición”.

Veamos desde el campo del materialismo dialéctico, es decir, del marxismo, – que algunos dicen esgrimir como hacha oxidada sin filo alguno -, cuáles son las condiciones del campo capitalista, específicamente, del imperialismo, su cabeza mundial. Una verdadera inflación monetaria gigantesca que cuadriplica el PBI (Producto Bruto Interno), dentro de los EEUU, y en proporción cuasi similar, en Inglaterra, Francia y en, aun, la supuesta “potente” Alemania de A. Merkel.

Acumulación de bienes de capital, concentrados en las financieras del sistema, que han derrotado al capitalismo de hace tres siglos, a los que Marx analiza así en su tiempo y espacio: “Tenemos un álgebra puramente materialista de la evolución social. En este álgebra, queda lugar para los saltos -de la época de revolución social-, lo mismo que para las transformaciones graduales.”  Plantea reemplazos por nuevas formas de producción. Agrega Marx: “Los modos de producción oriental, feudal y burgués contemporáneos, pueden ser considerados de manera general como épocas consecutivas (progresivas) de la evolución económica de la sociedad”. La que le abrió camino al capitalismo fue la sociedad feudal, y su atrasado modo de producción. ¿En Cuba, el imperialismo le ofrece al pueblo cubano una forma superior de propiedad, producción y distribución?

En realidad, existen quienes autoproclamándose gramscianos olvidan la base del pensamiento de masas de Gramsci: el romper la “hegemonía de la burguesía” sobre la sociedad. Una condición que ha sido desarrollada ampliamente en la sociedad cubana, aun cuando pueda, -en base a errores o limitaciones que impone en curso objetivo de la historia a Cuba-, existir un sector social que no ha sido asimilado por la nueva sociedad en construcción. En Cuba, en más de medio siglo, donde se han desenvuelto mil y una contradicciones en su desarrollo económico, el pueblo cubano, en su inmensa mayoría, defiende la revolución. Aun cuando quedan en las gateras sectores pro capitalistas, burocráticos administrativos junto a una reducidísima porción de lumpen, producto no de la revolución, de sus errores y aciertos, sino que no existe posibilidad alguna, no es posible desarrollar una nueva sociedad socialista en un solo país. Por lo tanto, el país sufre, queda parcialmente condicionado a lo que exige la lucha por el desarrollo nacional y las contradicciones del curso mundial de la economía y la sociedad.

EL BRICS NO ES SOCIO DEL IMPERIALISMO

Nosotros venimos planteando que el BRICS es una expresión deformada, tanto como necesaria, de la evolución de la economía y sus contradicciones; finalmente de su antagonismo con el desarrollo que hoy exigen las fuerza productivas. Hemos descripto, hace más de 25 años, que el desarrollo de la tecnología aplicada a la producción, ha generado lo que calificamos como “plus valía concentrada”. El capital se nutre de esa sangre que fluye como río desbordado, que en un momento, rompe el cauce y se desplaza sin control. Esta es, en nuestro análisis, la “rebelión de las fuerzas productivas” cuando no encuentran cauce social distributivo lógico, sino reducido por la concentración capitalista. Figura que asemeja a un río embalsado, de tremenda potencia, en permanente crecimiento, cuyas exclusas están cerradas a solo una boca de salida: el capital financiero.

El BRICS sale entonces a competir con el sistema imperialista financiero. Aun sin desprenderse del sistema capitalista, necesita extenderse mundialmente con nuevas formas concretas de cooperación productiva y comercio distributivo. Los pilares de este curso, no es India, desigual en su desarrollo, sino que son China y Rusia (seudónimo actual de la URSS), que empujan el yuan y el rublo como divisas de intercambio, dejando al “dólar en la soledad” de los entes financieros, porque va concentrándose multimillonariamente tanto como perdiendo espacio en la sociedad humana. Reiteramos que, en su 49.7%, ya integran el BRICS, acuerdo que va a tener que dar necesariamente batalla en el campo de la economía mundial contra el imperialismo. No socio, sino, finalmente, su principal contrincante. Es allí donde nosotros, los posadistas, planteamos que, no siendo una economía “concurrente al sistema” -como lo era la URSS y los EEOO-, su desarrollo terminará enfrentándolo, de otra forma, al capitalismo imperialista, por lo tanto, “concurriendo con él”.

Una muestra de los cambios revolucionarios de la nueva correlación de fuerzas en el mundo, es la posición del presidente V. Putin acerca de la “doctrina militar de la Federación Rusa” adoptada hace una semana en el Consejo de Seguridad de Rusia donde se modifica el punto 27 en una nueva versión en la que “la Federación de Rusia se reserva el derecho a utilizar armas nucleares en respuesta a ataques con armas nucleares u otras armas de destrucción masiva, en contra de Rusia y/o de sus aliados, así como en el caso de una agresión a la Federación de Rusia con armas convencionales, que suponga una amenaza para la existencia del Estado”. Esta afirmación no es circunstancial ni superficial, sino estructural a la necesidad de la defensa de Rusia soviética, tanto como de sus aliados, entre ellos, sin duda, Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Siria, etcétera.

Es necesario tenerlo en cuenta como parte del acuerdo diplomático entre Cuba triunfante y un EEUU derrotado después de 55 años de una política de agresión tanto permanente como fracasada en lo político y social. Entonces, ¿en qué se puede sostener un análisis serio de que se abren las puertas, en poco tiempo, a la reinstauración de la burguesía cubana y del capitalismo en Cuba?

Análisis, en perspectiva, casi catastróficos cobre el “acuerdo” entre Cuba y EEUU, lo están “pronosticando mates teóricos” de una izquierda de café, más allá de lo honesto o no de su error, en nuestro pensamiento. Catastróficos que se preparan a retirarse a cuarteles de invierno, o a la “heroica resistencia”, que es justificación de un curso que no comprenden, cuando de fondo, estructuralmente, viven superficialmente el curso revolucionario de la historia de la lucha de clases.

En última instancia no hacen más que festejar idealistamente ciertos acontecimientos del devenir de la sociedad como hechos consumados, o en la contra cara de la misma moneda, su pensamiento no avanza más allá de pronosticar, en el curso revolucionario de Cuba, el diluvio previo a la desaparición de la revolución. Se muestran proclives a alimentarse de los ingredientes con que se nutren las campañas mediáticas o de guerra de IVª generación imperialista. Se apoyan, en espejo, sin analizar las raíces culturales y el papel de las clases, por ejemplo, en los problemas posteriores a la derrota imperialista en Vietnam y las condiciones en que hubo de sostenerse el pueblo revolucionario en la construcción del estado Obrero “suigéneris” vietnamita. Asesinatos de millones de seres humanos integrantes del pueblo de Vietnam, la política de la burocracia ex soviética en la URSS, el papel contrarrevolucionario, en determinado momento, de la dirección política de China.

Un asunto que fue analizado, documentado -en memorable texto- de J. Posadas, acerca del papel contrarrevolucionario de la burocracia china, de aquel momento. Luego, los golpes contrarrevolucionarios en los Estados Obreros de Europa oriental junto a la formal desaparición de la Unión Soviética durante un decenio. No la misma condición actual en el mundo, en que Cuba enfrenta, y derrota social y culturalmente, al imperialismo.

Marx explicó que “si de un lado los hombres son producto del medio, éste es, de otro modo, modificado, precisamente, por aquellos”. Marx explicó de que manera el “medio” puede ser modificado por los hombres, productos de ese medio. Son las condiciones de producción las que, independientemente de la actividad humana, y no en forma automática, van a reflejarse en Cuba -ciertamente-, en el mejoramiento de las relaciones de intercambio con el sistema capitalista. Cuba no puede independizarse totalmente como en gran parte lo hizo antes, a través del intercambio con la URSS. A su vez, Marx deja claro, que son estos mismos hombres los que establecen en el curso, el proceso de su actividad.

El imperialismo no puede ofrecer al pueblo cubano otra cosa que la desintegración social que vive EEUU. Aunque puedan ingresar en la economía cubana créditos o inversiones financieras políticas, en su objetivo, con escasas posibilidades de retorno. Pueden  meter miles de TVs, lavarropas, etcétera, pero no romper la cultura que ya ha desarrollado, en varias generaciones, el pueblo cubano, su dirección política desde el Gobierno y por fuera del Gobierno revolucionario. Lo que sí va a aparecer, con mucha claridad, es el papel de la conservadora burocracia que se nutrió en estos años difíciles del período especial, que tenía carta de nacimiento mucho antes, cuando el “Che” Guevara precisamente- la combatía con toda fuerza en la Isla, tanto como también en la URSS y los llamados Estados Socialistas de Europa, a las que denunció como burocracias parasitarias.

EL PAPEL DE LOS  ORGANISMOS DE MASAS, EL PARTIDO COMUNISTA, SINDICATOS, CDR, COMUNAS, MUNICIPIOS

En esta etapa se van a repotenciar los organismos de las masas cubanas. El mejoramiento que pueda devenir en lo económico y cómo influirá en la vida cotidiana de la población, no necesariamente tiene que ser abordado como “proceso contrarrevolucionario”. Partiendo -al menos hasta al momento de escribir estas líneas-, que el imperialismo va a movilizarse para “invertir” en Cuba procurando minar la estructura de su economía y – desde allí- asumir un papel de “dirección política”.

Ya Marx y Engels lo analizaron, lo explicaron, nosotros lo hemos expuesto brevemente en párrafos anteriores. Ahora es necesario tener en cuenta dos factores centrales.

  1.  Que el imperialismo, en nombre del capitalismo mundial, inmediatamente que asumió Boris Yeltsin en Rusia, invirtió cientos de miles de millones de dólares. Era un despilfarro de plus valía mundial: miles de millones para afirmar un supuesto triunfo del capitalismo. En esos años de 1990, los posadistas escribimos abundantemente donde iba a terminar esa inversión: en pura pérdida para el sistema, lo irrecuperable de esas inversiones, ciertamente. Lo esencial fue que el pueblo soviético no había cambiado de Estado. Sino que la conducción política burocrática se había trasladado a un estado de limbo: no era capitalista burguesa ni burocracia parasitaria, como antes.
  2.  Que el sistema capitalista mundial esperaba “festejar” el fin de las ideologías, el fin del socialismo, con el triunfo del capitalismo. Solo consiguió, luego de 10 años de invertir y sostener a una borracha – ideológica y humanamente parasitaria- dirección que, al final, fue desalojada (año 2000) desde dentro del mismo aparato de Estado, fracasada en su intento de involucionar, a contramano de la historia y del pueblo soviético. Solo consiguió el apoyo de un 20 % de la población, esa misma población que hoy no sostiene a Wladimir Putin y su política económica-militar.

Cuba no ha estado ni estará sola nunca, no solo porque como pueblo se ha hecho merecedor de esa relación con el resto de la humanidad sino porque fue metodológica y culturalmente avanzando en construir relaciones de una sociedad superior al capitalismo, en vías a la construcción socialista. Un avance que no se compra en el supermercado del capitalismo sino que se adquiere en las nuevas relaciones sociales. Esas relaciones de las que nos hablaron Marx-Engels-Lenin-Trotsky y J. Posadas.

El curso exigirá una mayor vida política, de ida y vuelta, de la dirección del Gobierno revolucionario, con el Partido Comunista Cubano, con la CTC (Central de Trabajadores de Cuba), los sindicatos, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la dirección de los municipios. Lejos de alejarse del curso de la historia, a los camaradas cubanos les toca enfrentar una nueva realidad, partiendo de que el imperialismo no ha abandonado sus planes de agresión permanente, que incluye invasión junto a intentos de aflojar desde adentro al Gobierno revolucionario.  

La principal democracia, es la que resuelve los derechos humanos y políticos del pueblo, la que cubre las necesidades de la sociedad en su conjunto. Cuba lo hizo con la instalación del “periodo especial” que los posadistas apoyamos en documento leído por Radio Reloj, participando nosotros en Cuba aquel 26 de Julio de 1993, por la tarde. Tiene parangones históricos: aquella que debió soportar la primera revolución proletaria triunfante de la historia de la humanidad en Rusia. En 1917,  la Revolución Rusa, Bolchevique, vivió la condición, fue puesta a prueba -como ninguna otra revolución y pueblo-, durante 4 años, cuando había que compartir el pan negro con té, sin azúcar, como hizo Lenin y la dirección bolchevique. Luego, derrotando la invasión nazi, extendiéndose por toda Europa, a pesar de las traiciones del stalinismo.

Cuba revolucionaria no llegó a aquellos extremos, pero debió sufrir un bloqueo comercial que aún no ha sido levantado. Sin embargo, el pueblo pasó por arriba al imperialismo y sus secuaces de toda laya: no cedió ante la zanahoria que muchas veces ofreció el sistema capitalista mundial. Por el contrario, fue y es soporte de confianza social y política para los Gobiernos progresistas, nacionales y populares que existen, en particular en América latina. Cuba revolucionaria es parte de la lucha independista de más de siglo y cuarto, en esta “nuestra América”, al decir de Martí. Se ha sostenido con bravura en la defensa de los ideales de libertad social, para construir una nueva sociedad, no solo nacional, por eso la Constitución de Cuba es socialista desde sus primeros párrafos.

Los que pirichando el cielo tiemblan ante el imperialismo, ven derrotas e involución en Cuba, sólo se miran en el espejo de sus propios miedos existenciales. No es Playa Girón, ni la crisis de los “cohetes” la máxima expresión del pueblo cubano y su dirección, sino la seguridad, la confianza de que ya han comenzado, y avanzado -superando mil problemas- el camino de construcción de una nueva, superior, sociedad. Como afirman Marx y Engels: ninguna sociedad se propone algo que ya, a su interior, no lo tiene resuelto.

León Cristalli

Director de la revista Internacional “Conclusiones”.

27 de Diciembre de 2014

A 103 años del nacimiento de J.Posadas
CRISIS IMPERIALISTA Y III GUERRA MUNDIAL